Reseña del libro: La religión como problema en Puerto Rico

http://www.claridadpuertorico.co/content.html?news=0B94867DA0E3169B611F208A7D76F5C1

 

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Mujeres

Acabo de releer un escrito de 1860, titulado LA MUJER, de la gran escritora cubana, Gertrudis Gómez de Avellaneda. Aunque no me resuenan las dicotomías a lo Eva/María, hay que considerar que no es lo mismo vivir hacia 1860 que hacia el 2012. Y a fin de cuentas, la conclusión de su exposición da en el clavo: “En las naciones en que es honrada la mujer, en que su influencia domina en la sociedad, allí de seguro hallareis civilización, progreso, vida pública. En los países en que la mujer está envilecida, no vive nada que sea grande: la servidumbre, la barbarie, la ruina moral es el destino inevitable a que se hallan condenados”. La autora sin duda ha dado en el tino y con palabras más que relevantes para nuestros días.
¿Por qué tanto desprecio hacia lo femenino o hacia la mujer? La misma palabra se pronuncia demasiadas veces con desprecio y/o con ecos de dependencia: la mujer esa, la mujercita esa, la mujer de fulanito. Podemos encontrar respuestas al por qué de esa subestimación desde la idea de una mujer sacada de una costilla (como un afterthought) hasta la reacción de no solamente padres que buscan quienes perpetúen el apellido, sino demasiadas madres ante la llegada de una niña y no un varoncito que las reinvindique como procreadoras de un potencial mesías (porque “Dios” es hombre/padre/sabio).
Mujeres: Mujer es y es todo un mundo en sí misma.

Wrong Seats

Yesterday, I went to the iPic theatre to see Sherlock Holmes: A Game of Shadows. I purchased my ticket, grabbed my bag of popcorn, went into theatre 1 and looked for my seat: E8. In a matter of seconds I was happily munching on my popcorn and very comfortably seated.
A few minutes later…
Three people walk in. From the looks of it, I guess one of them was the mother of one of them, while the other two were either friends or a couple in their 50s or perhaps early 60s. One of the ladies said they were looking for row I to find their seats. The row in front of me was row D.
The man decided that they would plant themselves on row D without thinking twice about it. He complained that “if they don’t make it easy” there was no choice but to sit there until someone told them otherwise.
The women were reluctant. The older one was slightly more adamant at the beginning about attempting to find row I, just five steps up. The younger one was also hesitant. But the man was already getting settled in, and without further discussion, he decided on what to do. Final word: “this is where we’re sitting. If they don’t make it easy…” And the ladies complied.
Luckily for them, no one came in to claim those seats.
Luckily for me, I have nothing to do with that man.