Cruce – Vistazo a la prensa hispana en Nueva York en la década del 1930

Cruce – Vistazo a la prensa hispana en Nueva York en la década del 1930.

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Thank you, love…

It was a great day. What did we do? We got up very early, ran errands, and then, we headed toward Madison.
Once there, we went to the Chocolatarian for delicious hot chocolate and cookies. Not too far away was the Bolz Observatory at the Olbrich Gardens, and given the harshness of the current winter and the simple beauty awaiting there, we went in to enjoy being in the presence of tropical flora and fauna. Birds, fish, and luscious plants and tall trees graced our surroundings. It was just a matter of thinking Spring to visualize the latent majesty of the outdoor gardens to be enjoyed soon, hopefully.
Afterwards, we went for a beer each at the Coopers Tavern on Capitol Square after browsing around the different exhibits (Perception, the Birds…, Real/Surreal, etc) at the Overture Center.
Yep, at the bar we paired up a Moon Man and a Bitter Woman (noting that I am far from bitter!). That was the prelude to a tasty dinner at Graze.

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So what can I say?
It was the best Valentine’s Day ever!
It was because the beauty of it all is in the details, the simplicity, the truth in being who one is within the context of the couplehood. Being happy (i.e., at peace) with oneself facilitates the enjoyment of the other and the amazing treasures that surround us whether we are single or in a relationship.
Until very recently (nearly a year ago) I had been mainly single for most of my life and I never found singledom to be odd or weird, or even something to fix as too many people think; I loved it! It allowed me to rid myself of outdated and/or annoying traits, and for letting me embrace my quirks, my voice, and the challenges overcome.
And just as much, in the now of my life, I love being in a solid, long-term relationship.
So thank you, love! Thank you for allowing me to be single when it was right (and for however long it was right) for me. Thank you for the transition into “in a relationship” status.  Thanks also to the feeling of loving sunsets, and the change of seasons, and the purrs of the feline, and the sweet remembrances of magical moments with friends…

And thank you, my love, for not just yesterday, but what’s to come.

Volverse

Son muchas las nostalgias que nos rodean. Regresar a un lugar conocido o a una etapa pasada son deseos que a veces se manifiestan como si fueran lo único que pudieran traer sosiego a la curiosa incerteza del presente.
¿Pero qué significa volver o volverse?
El lugar conocido se deteriora o, si tiene suerte, es remodelado, por lo que nunca es igual. La etapa pasada ya está superada. Cada lugar y cada momento tienen su reto y su magia. Lo que queda es el recuerdo de lo aprendido y la sabiduría adquirida hacia un constante seguir siendo lo que el presente requiere.

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¿Por qué idealizamos lo pasado? No sé, pues no tiendo a hacerlo. Supongo que es porque se trata de fases ya completadas, por lo que sabemos cómo termina cada uno de esos capítulos. Todo tiempo pasado fue…eso: fue.
La vida no se nos va; la vida se nos presenta a cada instante. No me gustaría vivir en un libro ya escrito donde todo está sentenciado de manera definitiva.
Volverse es detenerse en un instante para dar una ojeada atrás, pero los pies apuntan hacia el ahora y lo por venir. Volver es una pausa en un viaje en el tiempo…

Update: Gracias por leer mi blog y por los comentarios en Facebook. El tema del pasado ha generado un interesante diálogo y me gustaría abundar más en la reflexión sobre el “volver” y “volverse”. Lo de idealizar sin continuar hacia adelante se refiere a cuando nos aferramos a lo pasado por miedo a lo porvenir, o más aún, a un espacio/tiempo que nunca fue y al cual le juramos fidelidad banderil. A su vez, creo que todo tiempo pasado es “perfecto” en el sentido que ya lo vivimos, ya pasamos por la experiencia y eso nos da herramientas para manejar retos y situaciones inesperadas. Recordar es importante. Tener memoria de nuestra propia evolución es crucial.

Pensemos en la imagen evocada por el verbo “volverse”: nos volvemos con el cuerpo yendo hacia donde va; es la cabeza, la mirada, lo que tornamos para no olvidar lo anterior, sino para tenerlo en perspectiva y que no nos saque de ritmo, sino que nos inspire…sin sacarnos de tiempo o de quicio. 😉